La historia del baklava
se remonta a la antigua Mesopotamia. Griegos y turcos se disputan su origen, y no
es para menos, ya que es un postre exquisito, delicado al paladar, muy dulce,
pero muy aromático.
Se suele acompañar con té
verde con menta, pero también es un perfecto acompañante para el café, mistela
o incluso un vino espumoso dulce.
